Resistir desde la cama
Vivimos en una época en la que la productividad se ha convertido en una especie de religión moderna. Todo, absolutamente todo, debe tener una función, un rendimiento, una utilidad concreta. El tiempo libre ya no es sinónimo de descanso o contemplación, sino una oportunidad para “aprovecharlo mejor” o “hacer más”. Hoy, mientras miraba Facebook me encontré una publicidad sobre una “mesa ajustable para cama”, empecé a pensar en que podría colocar mi desayuno, mis libros y mi lap mientras aun estaba acostado, que podría estar trabajando desde mi cama, pero fue justo en ese instante en el que me dije: “¿Vas a trabajar desde tu cama?”. La cama, históricamente, ha sido el sitio del descanso, del sueño reparador, del amor, de la intimidad. También puede ser un espacio para la tristeza, el llanto, o simplemente para no hacer nada, simplemente estar. Sin embargo, nunca fue pensada como una estación de productividad. Convertirla en un puesto de trabajo habla de algo más profundo: la colonización ...