La escucha que cura
En una época en la que todos parecen hablar, opinar y explicar, escuchar se ha vuelto un acto poco común. Con frecuencia escuchamos a medias, aguardando nuestro turno para responder o para llevar la conversación hacia nosotros mismos. Sin embargo, en el espacio analítico, la escucha adquiere otro estatuto: no es una cortesía ni una técnica de comunicación, sino una forma de encuentro. Se trata de una escucha que puede tener efectos terapéuticos, una escucha que cura.
Esta forma de escuchar se distingue porque no busca corregir ni ofrecer soluciones rápidas. No se trata de decirle al otro lo que “debería hacer”, sino de acompañarlo a escucharse a sí mismo. En muchas ocasiones, lo que tiene efecto terapéutico no es lo que el analista dice, sino la manera en que escucha: una escucha sin prisa ni juicio, que habilita al sujeto a encontrar sus propias palabras.
Lacan subrayó que la palabra tiene un poder de transformación, pero sólo cuando encuentra un oído dispuesto. En el análisis, ese oído es inicialmente el del analista, pero poco a poco también se vuelve el del propio sujeto. Escucharse hablar, descubrir lo que uno dice sin saber que lo decía, abre un acceso a lo inconsciente. La cura no es un acto mágico, sino el resultado de un trabajo de escucha compartida.
En la vida cotidiana, el sufrimiento suele intensificarse cuando no ha sido escuchado. Aquello que no encuentra escucha se repite, se actúa o se convierte en síntoma. En este sentido, la escucha analítica no es pasiva: es una forma activa de presencia y sostén, un modo de crear un espacio donde algo nuevo pueda surgir.
Escuchar de esta manera es ofrecer al otro la posibilidad de existir en su palabra. La escucha no elimina el dolor, pero lo vuelve pensable, y cuando el dolor puede pensarse, deja de dominar por completo. En un mundo saturado de ruido y respuestas rápidas, la escucha analítica se presenta como un acto profundamente humano. Frente a esto, cabe preguntarse: ¿en qué momentos de nuestra vida hemos sido verdaderamente escuchados, y qué efectos tuvo esa experiencia en la manera en que nos pensamos a nosotros mismos?
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