¿Qué música le gustaba?
La muerte siempre llega con un silencio que lo cambia todo. Cuando se lleva a alguien joven, cuando llega sin aviso, ese silencio se convierte en un eco que resuena más allá de las palabras. Hoy me encuentro tratando de entender la partida de mi primo, alguien a quien, con tristeza lo reconozco, no llegué a conocer de verdad.
Durante el velorio, entre abrazos y lágrimas, me di cuenta de cuánto ignoraba sobre él. No sabía qué canciones le gustaban, qué sueños tenía, qué cosas lo hacían reír. Me sorprendió escuchar historias de quienes sí estuvieron cerca, y sentí una punzada profunda.Cuando él era niño, yo era un adolescente, ocupado en mis propios mundos. Cuando él fue adolescente, yo era un adulto distante. Hubo pequeños acercamientos, saludos, preguntas, momentos que dejé pasar por no saber mirar más allá de la diferencia de edad o intereses.
Hoy escribo esto con cierto remordimiento. esperando no volver a cerrar puertas antes de abrirlas. Porque la vida avanza sin detenerse.
Me quedo con la lección dolorosa de que la conexión no tienen edad ni tiempo, pero sí requieren presencia. Me duele no haber estado, pero honro su memoria compartiendo esta verdad, esperando que otros no esperen demasiado para acercarse, para preguntar, para conocer.
Descansa en paz, primo.
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