“No es para tanto”: cuando minimizamos el dolor

¿Cuántas veces nos hemos dicho, o nos han dicho, “no es para tanto”? A veces lo usamos para tranquilizarnos, para seguir adelante, para no entrar en contacto con lo que nos incomoda. Otras, lo escuchamos de los demás cuando intentamos expresar nuestro malestar. Pero lo cierto es que minimizar el dolor no lo hace desaparecer; solo lo empuja a rincones más profundos de la mente, donde puede transformarse en angustia, insomnio, irritabilidad o incluso en malestares físicos.

Esta minimización no es casual. Forma parte de lo que se llaman mecanismos de defensa, como la negación. Son recursos que la mente utiliza para protegernos de lo que considera demasiado doloroso o amenazante. Pero a veces, esa defensa se vuelve en nuestra contra: al no reconocer lo que sentimos, no podemos elaborar lo que nos ocurre. Y lo que no se elabora, se repite o se estanca.

Restarle importancia a lo que nos duele puede ser una manera de evitar sentirnos vulnerables. “Hay gente que está peor”, “no tengo derecho a quejarme”, “debería estar bien”, son pensamientos frecuentes que, aunque parezcan razonables, invalidan nuestras emociones. El problema no es pensar en los demás, sino olvidarnos de nosotros mismos. El hecho de que algo no parezca grave desde afuera no significa que no tenga un efecto profundo en nuestro mundo interno.

El análisis ofrece un espacio para escuchar ese dolor sin juzgarlo ni medirlo. Permite poner en palabras lo que a veces ni nosotros mismos entendemos del todo. Y ahí comienza algo importante: cuando dejamos de comparar o justificar lo que sentimos, empezamos a hacernos cargo de ello. Darse permiso para decir “esto me duele” —aunque a otros les parezca menor— es un acto de honestidad y de cuidado hacia uno mismo.

“No es para tanto” puede ser una frase que nos aleja de nuestro malestar. Pero también puede convertirse en una pregunta: ¿y si sí es para tanto? ¿Y si eso que vengo ignorando necesita ser escuchado? Buscar apoyo psicológico no es exagerar. Es atender lo que, en el fondo, ya está pidiendo ser atendido.



Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cuál es la diferencia entre psicología clínica, psicoterapia, psicoanálisis y psiquiatría?

¿Por qué repito lo que me hace daño?

¿Cuándo deberías acudir a psicoterapia?