El mito de tenerlo todo bajo control

"Yo tengo todo bajo control"
"Si no lo hago yo, nadie lo hace bien"
"No puedo relajarme, porque si me descuido, todo se desmorona"

Frases como estas se escuchan con frecuencia. En un mundo donde se valora la eficiencia, la planeación y la certeza, pareciera que tener el control es sinónimo de estar bien. Sin embargo, muchas veces, el deseo de control absoluto esconde algo más profundo: miedo, angustia e inseguridad.

Desde el psicoanálisis, el intento de controlarlo todo no es solo una estrategia práctica, sino una defensa psíquica frente a la incertidumbre. En otras palabras, cuando el mundo interno se siente amenazado o caótico, controlar lo externo parece ofrecer una sensación de estabilidad. Pero esa estabilidad, aunque útil en lo cotidiano, puede volverse una cárcel cuando no deja espacio para la espontaneidad, el deseo o el error.

Este control rígido muchas veces responde a una fantasía de omnipotencia: la idea inconsciente de que, si lo intentamos lo suficiente, podremos evitar el dolor, el fracaso o incluso la pérdida. Es una forma de negar que hay cosas que no dependen de nosotros: lo que sienten los otros, lo que vendrá mañana, lo que escapa a nuestras decisiones.

Y aunque el control puede dar calma momentánea, también genera una tensión constante. Quien necesita controlar todo rara vez puede descansar, confiar o entregarse. Vive en alerta, con miedo a que todo se le salga de las manos.

Soltar ese control no significa volverse irresponsable, ni rendirse al caos. Significa aceptar que no todo se puede prever, que no saber también es parte de vivir, y que hay cosas que solo pueden entenderse si nos permitimos sentir y pensar sin rigidez.

En un proceso terapéutico, muchas personas descubren que detrás del deseo de control hay una angustia antigua, un miedo al abandono, a la falla o al desorden emocional. Al darle lugar a esa angustia, al hablarla, se vuelve posible confiar más en uno mismo y en los otros, sin tener que forzar que todo esté “perfecto”.

Si te has sentido agotado por intentar tenerlo todo bajo control, quizá no se trate de ser más fuerte, sino de darte permiso de soltar un poco. Y con ello, empezar a respirar más libremente.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cuál es la diferencia entre psicología clínica, psicoterapia, psicoanálisis y psiquiatría?

¿Por qué repito lo que me hace daño?

¿Cuándo deberías acudir a psicoterapia?